Thursday, February 16, 2006

Shhhh......


Cierro los ojos,
cierro la boca,
abro los oídos, no para oír: sino para escuchar atentamente el silencio...
la única palabra que no debe ser pronunciada...
















(No busques el silencio...él, es quien te encontrará...).

Sunday, February 12, 2006

De idas y venidas...

...Me siento en un saco de dormir enrollado frente a mi madre sentada en un estrecho espacio en una de las bancas del terminal…se me olvida mi hermano, y allí sentada, sin quererlo, mi cuerpo se empequeñece hasta tomar la forma que tenía a los escasos 8 años…puedo verme con esos vestidos gruesos y calientitos, las medias blancas de lana, sentada frente a mi madre en la vieja maleta roja…que si bien era dura, era perfecta para mi… Y es extraño…extraño, pero a la vez nostálgicamente agradable…es como un calor que comienza a subir desde la punta de mis pies, hasta mi boca, en la cual se transmuta en una ligera sonrisa captada por mi madre quien sacándome de mi sueño, me hace crecer diez años de golpe, preguntándome por qué sonrío.

Le cuento mi experiencia y ahora sonríe ella….eso me basta, su sonrisa.

Mientras mi mamá (aún con la sonrisa en el rostro) por unos instantes rejuvenece en su propio sueño y logra verse a si misma viajando a pocos años de haberse casado, yo me pongo a observar a los viajeros, a los que no viajan, a los que hacen a los primeros, posible el hecho de viajar, a quienes también ayudan…a quienes venden…en fin, a todo el mundo. Y allí entre la gente, es muy fácil seguir historias completas…Una mujer joven junto al poste mira su reloj, se arregla la blusa y sonríe mirando expectante uno de los buses que acaba de llegar…a su lado un perro pequeño, se deleita haciendo saltar una tapa de bebida y golpea sin querer a un niño que corre y se tropieza para caer en llanto, otra mujer lo toma y lo mece con ternura…Devuelvo la mirada y la mujer junto al poste está besando a un hombre algo mayor que ella y ambos sonríen…a él no le pesa el bolso, ni la caja que sostiene…solo la besa y ella se lanza a su cuello una y otra vez…Pero no soy solo yo quien la mira, más atrás a unos pasos, en una banca, una pareja de ancianos los miran y luego se miran entre ellos, él le susurra algo y ella a su lado, sonríe y hace un gesto con la mano, golpeándole el pecho a su marido suavemente, quizás salvando la moral. Miro hacia el otro extremo del terminal y la gente pasa y pasa mientras una niña chiquita mira a todos lados observando a la gente…Se me hace a una suerte de espejo en el tiempo, me siento representada en ella…¿se sentiría ella representada en mi?...algo pasa, me mira fijo unos instantes y sonríe…es como un milagro mágico, inocente…debe haberme visto la cara de felicidad que puse, pues mueve su mano y me saluda, le respondo pero un hombre junto a ella le toma su manita bruscamente y levantando un bolso la arrastra hasta uno de los buses. Reaparece el perro de la tapa en escena, ahora corre por todos lados jugando con su tapa…hay quienes se ríen del pequeño saltimbanqui, pero el es feliz haciendo reír a la gente y sigue su espectáculo entre bolsos, mochilas, cajas, bolsas y paquetes, pero de la nada, salta un guardia del terminal y hace el ademán de perseguirlo, el pequeño can corre y olvida su tapa, hay quienes apoyan al guardia, otros lo miran con cierto rencor por haberles quitado al artista callejero. Mi madre me mira y yo solo ahora me doy cuenta de que me habla desde hace unos momentos. Volvió mi hermano y ahora llega el bus, hay que ir a dejar las mochilas y tienen que subirse.

No sé que le pasa a esa gente que no es capaz de respetar el orden: Un hombre viejo y terco hace malabares con un bolso, un saco gigante y una mochilita pequeña, salta por entre todo el equipaje de la gente (que a su vez reclama) y pide perdón patéticamente.

Al final los bolsos están arriba, ahora suben los pasajeros. Primero mi hermano, lo abrazo y le digo un par de cosas, nos sonreímos algo incómodos pero de forma sincera y sube. Ahora mi madre, también intercambiamos algunas palabras, un abrazo, la beso por toda la cara y le digo que la quiero mucho, me corre y me dice entre risas que no la babosee, sube feliz, pues va a ver a su madre y hermanos. Se sientan juntos y yo me paro junto a la ventana…Intercambiamos miradas, risas, gestos e incluso nos atrevemos a hablar modulando exageradamente (lo que entorpece más el entendimiento)… finalmente el bus cierra su puerta y comienza a moverse en retroceso. Me miran y me hacen adiós con la mano. Les respondo y unos niños en la ventana detrás de la de mi hermano y mi mamá, repiten la despedida…también les respondo y mi hermano voltea para ver a quienes despido. Los niños le miran y repiten nuevamente la gesto…es como una cadena feliz de gestos de despedida, los cinco nos reímos y el bus ya va dando la vuelta, comienzo a perder las caras, muevo mi mano con más agitación, ellos también, pongo mi mano en el pecho, indico a mi madre y con ambas manos dibujo un corazón en el aire, se pone sus manitos en la boca y me lanza un beso (nunca lo había hecho). El bus va más rápido, un último gesto, me responden los cuatro y el bus se marcha…

Me quedo unos segundo retrocediendo el tiempo, pero este avanza, tendré que hacer lo mismo.

Thursday, February 09, 2006

Prologo de razones...


A modo de introducción a este blog solo quiero darles la bienvenida a este espacio... no espero comentarios, ni nada...Solo quiero brindarles trozos de mi memoria, narraciones, palabras, letras... y si no le interesa, ¡vayase!...cansada estoy de que el mundo gire y que las palabras se tomen a modo de broma.... ellas no son un juego.. lo dire mil y mil veces más... Ojalá pudiese cambiar a las personas (pues el mundo no el el problema), y que se dejen de jugar con lo que no corresponde...
Solo eso...
Al menos por hoy...
Los dejo con este blog: Un espacio para reir, soñar, imaginar, volar entre letras y palabras... olvidense un rato del mundo real, los invito al mio...al menos por un ratito...

(Dejaos tentar por la palabra)...



Sunday, February 05, 2006

Culpas pretéritas


- ¿Qué piensas mi niña? - preguntó Él, en voz baja.
- Pienso - replicó triste y vagamente Ella - en el momento justo en que todo se nos hizo gris...
- No pienses en eso, niña. - murmuró Él despacio, e inclinando la cabeza hacia abajo agregó - Piensa en que aun cuando todo se nos hizo gris, nuestras manos siguieron unidas...

Y allí se quedaron, sentados, abstraidos, viendo pasar el tiempo, imaginando y esperando el nuevo sol...