Ecos...

Te recuerdo bien bajo aquel reseco árbol, los ojos llorosos, las manos en el rostro y 13 años en los bolsillos... tus cabellos estaban húmedos por tanto llorar y así, la supuesta madurez que decías tener se fue al carajo en 10 segundos y por fin te habías vuelto lo que siempre fuiste y debiste ser: Una niña.
También recuerdo que llegué a tu lado silbando una lenta melodía la cual escuchaste atenta y con extrañeza creiste reconocer... Bajaste los ojos e intentando disimular lo indisimulable preguntaste el nombre de la melodía...
- No lo sé - dije a propósito y luego de una pausa agregué - pero conozco lo que dice...
- A ver... canta - me pediste sin importancia
Y yo comencé a cantar - "Trémula la noche se asoma tras la caida del sol imponente... de lo absoluto se espanta y comienza a temblar, le pide a las estrellas que sean su guía, mas al verse indefensa se pone a llorar..."
- Pero si la noche era inmensa ¿por qué habría de llorar?...- inferiste.
Sonreí. Y con mis manos alzé tu rostro - Pero si tu eres inmensa ¿por que habrías de llorar?
Me miraste a través de tus lágrimas y de nuevo comenzaste a llorar...
Te tomé en mis brazos y repetí una y mil veces lo grande que eras, lo maravillosos que eran los tesoros de tu alma, lo inimiganablemente poderosa que podías ser...
Apenas con 13 años, perdiste la fe en ti misma y desapareciste de la vida de muchos... Te quedaste conmigo y traté de hacerte revivir... Pasaron cinco largos años y solo entonces te pude sacar de mi vida, aunque debo reconocer que hay días como hoy, en que los que aún te oigo llorar dentro de mí, y me llenas de ecos tristes, mientras deseperada, trato de cantar la misma canción... "Trémula la noche se asoma tras la caida del sol imponente... de lo absoluto se espanta y comienza a temblar, le pide a las estrellas que sean su guía, mas al verse indefensa se pone a llorar..." ...
