
"...Mami Meche se levantó de la silla que había dispuesto junto a la cama, dejando el libro de cuentos sobre la mesita de noche y besó entonces, la frente de Isabela, quien no había resistido los encantos de las hadas mientras su mamá le leía un cuento y había dejádose llevar en sueños por ellas hasta sus mismisimas tierras. Luego, con mucho sigilo se dirigió a la puerta y desde allí contempló a su hija dormida. Apagó la luz y se fue, cerrando la puerta tras de sí. De pronto Isabela, de la nada, fue devuelta a este mundo y se vió envuelta en la oscuridad de su cuarto. Con la colcha bien aferrada, asomó sus enormes ojos y se puso a buscar entre las sombras. Desde allí vió a las hadas que se iban a jugar devuelta a sus tierras y les dijo adiós mientras se disponía a dormir nuevamente y descansar de todas sus travesuras, pero algo la detuvo... Agudizó la vista y frente a ella descubrió algo terrible que le hizo temblar. No podía ser, un escalofrío le recorrió la espalda: El monstruo de medianoche había entrado a su cuarto... El frío se le hizo más intenso y sólo logró enrollarse un poco más en la frazada, entonces llorando, cerró los ojos y se puso a esperar. Al día siguiente mami Meche abrió la puerta encontrando a Isabela placidamente dormida... amaba ver despertar a su hija todas las mañanas y que ella le contara sus aventuras nocturnas... amaba esas fantasías de niños y todos esos seres que su hija inventaba...pero cómo hubiera odiado todo eso si hubiese notado que en la espalda de su hija había tres enormes rasguñones y en su brazo, una extraña mordedura."
